EL MITO "NINJA".

Imágen actual y mitificada del "ninja".
Imágen actual y mitificada del "ninja".

 

 

La figura del “ninja” tal y como se entiende en la actualidad por su imagen y por lo que se quiere vender de él, es un mito cargado de fantasía y de falsedad.

 

 La imagen de guerrero de las tinieblas, asesino de las sombras vestido con  uniforme negro y capuchón, cargado de fantásticas armas capaces de acabar con regimientos completos y con habilidades tan increíbles y sobrehumanas como volar, desaparecer, caminar sobre el agua o controlar la mente de otros humanos, es pura ficción y jamás existió (evidentemente la lógica y la razón así lo confirman, pero por increíble que parezca actualmente sigue habiendo quien defiende estas fantasías), ni son parte de un legado secreto que se haya transmitido ni de forma oral ni por supuesto escrita y mucho menos forman parte de ningún compendio de técnicas y escuelas antiguas propias de clanes milenarios organizados,ni de familias que han mantenido vivas estas supuestas técnicas estructuradas en escuelas de entidad propia clandestinas y secretas en el corazón de aldeas ocultas. 

 

 Esta imagen se gestó durante el periodo Edo como fruto de la mitificación de ciertas leyendas propias del folclore local y que poco a poco el cine y el teatro japonés y más tarde el occidental fueron adoptando y creando a su antojo con el fin de captar el mayor número de público.

 

 Es francamente complicado encontrar documentos y fuentes históricas japonesas que aludan al ninja como figura propia del organigrama social de la sociedad; las referencias que pueden encontrarse se circunscriben a mitos y leyendas propios del folclore popular que como es evidente, dista mucho de una realidad histórica creíble y cierta.

 

 Los tratados y textos que los supuestos maestros "ninjas" actuales (autoproclamados en su mayoría legados vivientes de una tradición milenaria inexistente,) como puedan ser el célebre Shoninki o el Bansenshukai, no son más que simples compendios estratégicos de análisis del entorno , estrategia e interpretación de los elementos circundantes con los que se puede interactuar, pero en absoluto corresponden  a una aglutinación de técnicas perfectamente estructuradas y definidas de clanes o familias "ninja" que han perdurado hasta la actualidad, ni son propios ni exclusivos de estos guerreros.

 

 Actualmente esta imagen mítica, irreal y sobre todo anti histórica, sigue estando muy presente(sobre todo en la sociedad occidental), y gran parte de culpa de esto la tiene Hollywood y el auge que las películas de “ninjas” que marcaron una etapa sobre todo en los 80-90; por supuesto también las escuelas que con afán de lucrarse, se consideran transmisoras de un legado al que llaman propio y no dudan en comparar al de auténticas escuelas marciales samurai que realmente sí tienen siglos de tradición bien contrastados. 

 

Estas escuelas y específicamente sus soke, cabezas visibles, se han encargado de exaltar esta figura irreal y extravagante, especialmente aprovechando el tirón peliculero de los 80, más allá de sus fronteras patrias, apoyándose en farsantes que vieron posibilidad de negocio y notoriedad dentro del fenómeno que se estaba originando, siendo ejemplo paradigmáticos el binomio Stephen, Hayes(miembro de Bujinkan, la más representativa escuela) y Turnbull(historiador),  que no dudaron en magnificarlo con el consentimiento de sus máximos representantes, inventando todo tipo de falacias, como armas desconcertantes y ridículas historias llenas de mitos heroicos, transmisiones de linajes que van desde maestros misteriosos que nadie conoce a niños elegidos e iluminados que posteriormente han inflado sus curriculum con infinidad de danes en diferente disciplinas marciales que rara vez han podido ser certificados. Maestros que en la mayoría de los casos son a su vez utomáticamente deslegitimados y considerados completos y absolutos farsantes por estudiosos y reputados historiadores de Japón, así como por las dos entidades más prestigiosas para la preservación de las antiguas disciplinas marciales, la Nihon Kobudo Kyokai y la Nihon Kobudo Shinkokai.

 

 Históricamente el “ninja”, no tenía ni tan siquiera este nombre. Ya desde el periodo Sengoku la figura del “ninja” era conocida por varios nombres, tales como “shinobi” o “mono”, que en realidad son los mismos dos caracteres que se utilizan para “nin” y “ja”, aunque como digo originariamente esta fórmula no se utilizaría siendo la más común “shinobi no mono”; fue durante el periodo Edo cuando empezó a utilizarse este término simplemente por comodidad lingüística ya que se consideraba más sencillo pronunciar la palabra ninja simplificando los caracteres, en vez de la palabra “shinobi no mono”, aunque esta junto con la palabra “kusa” siguió siendo la de uso más frecuente durante el comienzo del periodo para referirse a las personas que eran especialistas en el sigilo, la infiltración, espionaje, sabotaje, asesinato, etc, pero nunca se utilizó como término con el que se identificara a personas pertenecientes a clanes específicos ni organizados que cultivaran este tipo de técnicas como parte de un legado propio de una tradición familiar o para distinguirlos como clase o casta alguna.

 

 Toda esta mitología se fue forjando con el paso del tiempo y por la relación que se establecía entre la figura del “ninja” y las leyendas locales que se utilizaban desde para asustar a los niños con ellas, como para ser representadas en funciones. Desde este punto los mitos que se crearon fueron muchos y muy variopintos y con la aparición del cine su divulgación fue masiva a la par que su exageración fantasiosa.

 

 No creo necesario el prestar una especial atención a mitos que racionalmente no son creíbles para nadie, mitos que muchas veces tratan de explicarse por mediación de trucos o triquiñuelas más propias de un prestidigitador que de un guerrero pero que aún así siguen mostrándose inviables y sobre todo poco prácticos y efectivos, tales como caminar por el agua, volverse invisible, volar o controlar mentes, por nombrar algunos.

 

 Sin embargo, si me parece más interesante detenerse en otros que por su posibilidad si podrían generar dudas de su veracidad, tales como los relacionados con el atuendo, la armamentística o las técnicas de combate.

 

El atuendo del “ninja”, siempre se ha relacionado de manera intrínseca con el color negro, principalmente por la relación de este personaje con la noche y las tinieblas como guerrero de las sombras. Esta imagen del encapuchado con disfraz oscuro, tiene su origen en algo bastante distinto a la explicación mítica de pasar desapercibido al abrigo de la noche; sus orígenes se encuentran en el periodo Edo , en el siglo XVIII con el auge y desarrollo de las artes del Bunraku y el Kabuki, donde pudo gestarse la imagen del encapuchado de las sombras y las tinieblas. Tanto los maestros de escena como los encargados de escenografía o los simples tramoyistas vestían de negro con el fin de no ser identificados sobre el fondo negro del escenario pareciendo así seres que se movían entre sombras interpretando de este modo su papel de “invisible”; esto era una licencia teatral que la gente conocía y que sabía su significado y lo interpretaba como tal. A partir de ahí la imagen se va desarrollando, apareciendo en grabados y obras literarias del siglo XIX donde poco a poco se va fomentando esa imagen irreal y fantástica de ser sobrenatural capaz de desaparecer.

 

Si tuviéramos que hablar de un atuendo típico por su colorido para pasar desapercibido en la oscuridad, y sobre todo fundamentdos en los grabados o en las representaciones teatrales, este sería de color azul oscuro, marino o índigo, que es realmente el más semejante al color del cielo nocturno, y que como digo por tradición, por conservarse ejemplares y por que es con el que se representa a ladrones y maleantes que actúan al abrigo de la noche en las pinturas y grabados.

 

Si hablamos del arsenal mítico del “ninja” la fantasía se dispara, desde armas llenas de compartimentos secretos, mangos telescópicos, hojas ocultas, bombas de humo, dardos envenenados, mortíferos shurikens, hasta el fantasioso nijato que jamás existió al igual que la mayoría de las estrafalarias armas que muchas veces muestran como históricas en museos “ninjas” y que realmente no tienen mas de 30 o 40 años de antigüedad, como sucede en el "Museo" de Iga Ueno en el que las piezas expuestas a parte de no ser históricas son "made in Taiwán" en algunos casos.

 

Masaaki Hatsumi equipado con el peliculero y fantasioso uniforme "ninja". Fundador de Bujinkan.
Masaaki Hatsumi equipado con el peliculero y fantasioso uniforme "ninja". Fundador de Bujinkan.
"Ninjato", arma no histórica que jamás existió.
"Ninjato", arma no histórica que jamás existió.

 Quisiera centrarme en el mencionado “ninjato”, principalmente por su simbología con la figura del ninja y como se identifica a éste siempre con dicho arma; el ninjato no existió, jamás ha existido y no es para nada un arma histórica; se ha especulado mucho sobre el ninjato, hay teorías que defienden que fueron forjados por kajis clandestinos al margen de la ley con técnicas oscuras que dotaban al arma de propiedades sobrenaturales, que  eran más cortos para sorprender al samurai en cortas distancias, que  la tsuba era cuadrada y sobre dimensionada para escalar muros a modo de peldaño o que pudieran ser espadas quebradas y modificadas para adaptarse a las técnicas del ninja . Todo es falso al igual que su hoja recta, las únicas espadas de hoja recta son las espadas arqueológicas ken(jokoto) y por supuesto nada tienen que ver con el ninjato, del mismo modo que las hojas quebradas bien por la zona del kissaki o por la del nakago, seguirían manteniendo cierta curvatura.

El ninjato es un invento de Hollywood, como muchas otras fantasías del mundo “ninja”, inventadas por señores como Stephen Hayes, gente que ha hecho su particular carrera vendiendo humo y fantasías adaptando a su interés cultura y  tradición con leyendas muy alejadas de la evidencia histórica.

 

En cuanto a la forma de actuar de los ninja, siempre se ha relacionado con el subterfugio, el ocultismo, la traición; se dice que son técnicas propias de los clanes “ninja” y que jamás serían usadas por samurai por la deshonra que su utilización conllevaría para estos, pero lo cierto es que en época de guerra sobre todo antes del pacífico periodo Edo, cualquier samurai y cualquier guerrero utilizaría aquellas técnicas que le permitiese sobrevivir mejor, ya fuese el asesinato, el espionaje o el sabotaje, pues cualquier técnica es buena a la hora de triunfar en combate y mantenerse con vida.

 

   Gran parte de este corpus teórico completamente alejado de la realidad, es fruto de las teorías de algunos de estos defensores interesados, que centran la existencia del ninja en una especie de grupúsculo cultural alternativo, cerrado y clandestino que actuaba como minoría reprimida contra la poderosa clase nobiliar samurai, una suerte de justiciero del pueblo indefenso que ponía en jaque a la casta dominante por medio de la utilización de subterfugios y técnicas sobrehumanas, las altas dosis de romanticismo con que se han cargado estas leyendas son parte esencial en la venta del producto.

 

Kunoichi, "la poderosa mujer ninja". Otro de los grandes mitos ninja.
Kunoichi, "la poderosa mujer ninja". Otro de los grandes mitos ninja.

 

Con todo esto concluyo diciendo que la figura del “ninja” o mejor dicho del shinobi histórico, difiere mucho de la imagen mítica, sobrenatural y en último caso comercial que actualmente se presenta; debemos tener en cuenta que ciertamente en el Japón antiguo existió la figura del asesino, del espía del mismo modo que en cualquier otra sociedad, pero el ninja jamás existió como clase social diferenciada y autónoma dentro del organigrama japones, no existieron un compendio de técnicas agrupadas de forma homogénea en escuelas ni regiones y por supuesto no fue en absoluto una realidad cultural estructurada como actualmente los miembros y cabezas de las actuales escuelas lo muestran, por ello no debemos creer todas las fantasías que el cine y sobre todo últimamente el manga y el anime, y especialmente algunos farsantes interesados nos quieren mostrar como real e histórico y que para nada lo fue.

 

 

                                                                      Texto de: Antonio Clemente.

                         

                                                                              14-Diciembre-2009.