LOS SAMURAI, HISTORIA Y LEGADO.

 

 

 Hablar de la historia de los samurái es hacer referencia a una de las mayores tradiciones marciales que ha existido a lo largo de los tiempos.

 

 Actualmente se tiene, sobre todo en occidente, una imágen muy idealizada de la figura del samurái, cargada de un misticismo que trasciende más allá incluso de sus habilidades de hombre de armas, presentándonos a un guerrero, que imbuido por el espíritu del bushido, es capaz de sacrificar su vida con tal de cumplir su cometido.

 

 No obstante la imágen con la que más frecuencia se identifica al samurái hoy en día, se corresponde con la del samurái del periodo Edo, siendo en este momento paradójicamente cuando las competencias del samurái en el campo de las armas se vieron mas acotadas por el periodo de paz instaurado por la dinastía Tokugawa en el año 1603 y que duraría mas de dos siglos, en los cuales los samurái se vieron obligados a desempeñar trabajos mas acordes a  tareas de  funcionario que a los propios de su casta de guerrero; estos valores se conservaron en gran medida en las artes marciales perdurando hasta la restauración Meiji, momento en el cual los samurái perderían sus derechos de casta en pos de la modernización del país de la mano de occidente.

 

 A pesar de esta ruptura dramática con un pilar esencial de la historia de Japón, el pueblo nipón supo absorber y conservar en su recuerdo la impronta de una casta que tanta importancia tuvo en la consolidación de su país, manteniendo vivo su recuerdo, su conducta, sus técnicas marciales y su código de honor, el cual incluso actualmente se mantiene vigente y es ejemplo y modelo de muchas personas e incluso de grandes agrupaciones empresariales.

 

 

TERMINOLOGÍA Y SIGNIFICADO.

 

 La palabra samurái que en la actualidad rápidamente identificamos,parece tener su origen en el siglo X aunque su uso más generalizado es relativamente moderno, del periodo Edo, concretamente en torno al año 1615 en el cual Tokugawa Ieyasu sofocó definitivamente en la “campaña de invierno” la revuelta de Hideyori y sus 10.000 ronin en el castillo de Osaka.

 

El sentido pleno de la palabra samurái  podría definirse a partir de este momento y atendiendo al contexto histórico en el cual se desarrolla mayoritariamente, como un funcionario armado a la altura de un agente de la ley en la actualidad, que estaba al cargo y era fiel a un señor completamente independiente y unificado, para el cual trabajaba y al cual servía (samurai= el que sirve, del verbo saburau= servir).

 

 Constituía la aristocracia militar que gobernaba el país por medio de su máxima figura de poder, el Shogun y no era muy frecuente que entrara en combate con facilidad.

 

 Por ello debemos tener en cuenta que antes de ser conocido como samurái el guerrero japonés era designado por otro nombre, el bushi, existiendo matices claramente diferenciadores entre unos y otros aunque en ambos se pueda encontrar una esencia común.

 

El término y la figura del bushi aparece concretamente en el siglo VIII aunque no será hasta el siglo XII, año 1185 exactamente cuando lleguen al poder. Las diferencias mas notables con el samurai anteriormente nombrado, radican principalmente en que el bushi era un guerrero más identificado con el campo de batalla, que por supuesto no intervenía en labores burocráticas  de funcionario estatal, portaban su armadura, su vida estaba estrechamente ligada a la guerra y peleaban con arrojo y tesón por la gloria de su clan y la suya propia, para lo cual no dudaban en trabar duelo a la mínima ocasión que se presentase.

 

Así pues y con esta división terminológica es lógico que se haga un diferenciación a la hora de hacer referencia al bushi o al samurái en función de la etapa a la que estemos aludiendo. Por ello no se utilizará la palabra samurái hasta la fecha histórica en la que esta aparece en el ya citado periodo Edo.

 

 

ANCESTROS DE LOS BUSHI EN LA ERA YAMATO (300-710) Y NARA (710-794).

 

 

 Los antepasados de los bushi se disponían en clanes familiares conocidos con el nombre de, uji, jerarquizados y encargados de administrar el poder religioso y espiritual por medio del cual ejercían dominio sobre el resto.

 

 Los diferentes clanes se disputaban el poder por medio de las armas y buscando alianzas con otros guerreros. Con la aparición de un clan imperial, cada uji pasó a desempeñar una función dentro de Yamato, surgiendo además también en este momento la figura del Shogun, cargo que se otorgaba al general cuyo deber era sofocar la amenaza de los pueblos bárbaros existentes. Con el tiempo esta palabra abarcaría un significado mucho mayor.

 

 Tal y como podemos comprobar en multitud de  figuras haniwua, halladas en las grandes tumbas del periodo Kofun, la aristocracia militar de aquel momento presentaba rasgos que marcarían lo que posteriormente serán atributos característicos del bushi y el samurái, tales como, mostrarnos la figura de guerreros a caballo ataviados con armadura de láminas, cascos y armas esencialmente arcos y espadas de doble filo.

 

 

 

  La turbulenta situación que además se vivía con los distintos reinos de la vecina Corea demostró que la participación de Japón en distintas alianzas fue definitiva, especialmente por su aportación de hombres a caballo armados con arcos, que demostraba su potencial y tradición.

 

 La amenaza de una invasión desde China, involucrada en el conflicto coreano y ante la posibilidad de un ataque desde ésta a las costas de Japón, provocó recelo en los gobernantes japoneses que consideraron la restructuración de su poder militar; tal amenaza nunca llegó a consolidarse y paradójicamente el peligro se gestó dentro del propio país con la muerte del emperador Tenji, generándose una disputa que terminó con la subida al poder del emperador Tenmu; con la llegada de Tenmu y con la preocupación de la amenaza de una posible invasión, se procedió a una serie de reformas militares, taiho, por la cuales se creó un ejercito basado en el reclutamiento masivo que proporcionaba un numero estable de soldados de infantería, pero que en su mayoría eran agricultores que estaban obligados a desempeñar ambas labores al mismo tiempo.

 

 Este sistema de gestión militar siguiendo el modelo Chino se mostró altamente ineficaz a la par que costoso, no sólo por el mantenimiento de las tropas sino por la privación a los núcleos familiares de los cabezas de familia y varones que al fin y al cabo eran la base productora de las tierras.

 

 

 Todo esto unido a varias revueltas generadas por los emishi, pueblo bárbaro del norte, y el gasto y el tiempo que llevaron en sofocarse, produjo que se tomara conciencia de la ineficacia de este sistema de milicia; esto condujo hacia la aceptación de que la mayor experiencia, aportación y destreza en la batalla vino generada por la participación de los guerreros y clanes locales con una larga tradición militar especializada. De este modo en el año 792 se decretó el sistema de aislamiento de campesinos sustituyéndose estos por guerreros profesionales, kondei, guerreros no plebeyos descendientes de los terratenientes que habían formado la elite militar del país durante siglos, los cuales organizarían un ejercito profesional más especializado con menos efectivos. Nacía la figura del bushi.

 

LOS BUSHI EN LA TRANSICIÓN DE LA ERA HEIAN (794-1185).

 

     

 El periodo Heian puede considerarse como un periodo de transición por el cambio en la sucesión del poder que en él va a tener lugar por las desavenencias surgidas entre la casta guerrera y la refinada aristocracia que florecerá de forma espectacular en los comienzo del periodo.

 

 La nobleza cortesana del periodo Heian viviría su época de esplendor, en esta etapa florecen las artes y el sentimiento artístico de forma magistral, hay un gran interés por el desarrollo cultural y cualquier noble que se precie mide su posición por el grado de refinamiento y cultura. Se desarrolla de forma prolífica la música, la caligrafía, la pintura, la literatura… es un mundo idealizado en el que las armas y la rudeza de la guerra no tienen lugar y por tanto el guerreo de linaje militar no lo conoce y no encaja en él.

 

 Además la corte imperial se preocupa en favorecer y enriquecer por medio de tierras y posesiones a familias de específico peso como los Fujiwara, que tendrán un importante papel en el desarrollo de la política y las artes; a parte surge un fuerte sentimiento religioso y de acogimiento hacia el budismo, por lo que los favores a los monasterios es notable (también por la presión en forma de revueltas iniciadas por éstos), y todo ello se hace en detrimento de la clase guerrera, la cual se vería además envuelta en un conflicto interno por el acceso de los grande clanes al uso del poder central que en numerosas ocasiones unos y otros utilizarían indiscriminadamente y entre ellos con el fin de expandir sus límites fronterizos.

 

 Todo ello y con la aparición en escena de las dos grandes familias del periodo, desembocará en una serie de guerras que culminará con las guerras Gempei a finales del periodo Heian 1180-1185, en la que será la gran guerra medieval de Japón entre los Taira y los Minamoto.

 

 

 

Después de una larga y dura campaña los Minamoto se alzaron definitivamente con la victoria en la dramática guerra Gempei, y Minamoto no Yoritomo adoptó dos decisiones que serían fundamentales para el devenir de la casta guerrera y del gobierno del país en los siglos sucesivos.

 

Primero se autoproclama Shogun, haciendo además que el titulo tuviera carácter permanente y no temporal como era hasta el momento.

 

Por otro lado, trasladaría la capital imperial de Kyoto a Kamakura, uno de los bastiones tradicionales del clan Minamoto, significando con estas dos medidas que a partir de ese momento serían los bushi quienes tendrían el gobierno de Japón, pasando el emperador a ser una figura poco más que testimonial.

 

Minamoto no Yoritomo.
Minamoto no Yoritomo.

EL PERIODO KAMAKURA (1185-1333).

 

 Tras la subida al poder de Minamoto no Yoritomo y la aplicación de sus medidas, el control del país pasó a estar completamente en manos de la clase guerrera. Se realizaron importantes cambios en la organización, creándose el Bakufu, que sería el gobierno militar, distinguiéndose desde ese momento entre la nobleza militar, buke, y la nobleza cortesana, kuge. Además el emperador se vio en la obligación de delegar los poderes militares en la clase guerrera, para posteriormente tener que hacerlo también con los poderes civiles.

 

 Se crea  de forma vertiginosa el llamado codigo Jôei en 1232, un sistema de linajes altamente organizado y complejo, por el cual el tradicional sistema de la era Heian de organización de las bushidan, casas de guerreros, quedaba completamente modificado. La vida económica y política queda totalmente controlada por los bushi a través de las figuras de los oficiales, Jitô y Shugo, que ejercían la gobernación de determinados territorios con el consentimiento del bakufu.

 

 A pesar de estas reformas y control exhaustivo, el clan Minamoto no disfrutó demasiado tiempo del poder, ya que después del gobierno del tercer shogun del clan éste se vería desplazado por la aparición en escena del clan Hojo.

 

 Gobernaron como regentes y tuvieron que hacer frente a la fuerte rebelión Shokyu(por ser en esa era, 1219-1221), promovida por el emperador Gotoba, cuya intención era restaurar el poder y el prestigio imperial y trasladarlo de nuevo a Kyoto tal y como fuera antes de los Minamoto. Superada una dura campaña el clan Hojo se proclama vencedor sobre las tropas menos experimentadas y duchas en batalla del emperador Gotoba, el cual tuvo que capitular siendo exiliado y siendo confiscados sus bienes y tierras por los Hojo.

 

 Los Hojo además tuvieron que hacer frente a otra gran amenaza, que en este caso venía desde el exterior y que supuso uno de los episodios mas dramáticos a la par que heroico en la historia del pueblo japonés. Las invasiones mongolas, en las cuales los japoneses se dieron cuenta de que su potencial y su forma de hacer la guerra se encontraba completamente desfasada con respecto a otros pueblos de Asia continental.

 

 Los mongoles arribaron en las costas niponas por primera vez en 1274, y tomaron por sorpresa con sus técnicas belicistas al pueblo japonés. Su armamento en el que se incluían catapultas y proyectiles, y sus técnicas de arquería con ataques masivos, sorprendieron a los japoneses, que sólo gracias a su temperamento y ardor en batalla pudieron contener la ofensiva, ayudados también por la tormenta que destrozo parte de las naves ancladas en la playa.

 

 Temerosos de una segunda invasión los guerreros japoneses se afanaron en potenciar las defensas del territorio; finalmente la invasión se produjo en el año 1281, y después de una dura batalla en la que los japoneses contuvieron a los mongoles, se produjo el célebre episodio  del “kamikaze”, viento divino, tifón que destrozó las naves de refuerzo mongolas que llegaban en apoyo y que fue vital en el devenir de los acontecimientos.

 

Kususnoki Masahide.
Kususnoki Masahide.

 

 

 Aún tuvieron los Hojo que hacer frente a otra revuelta de nuevo interna y con el mismo objetivo de restauración imperial. La llamada guerra Nanbokucho en la que el emperador Godaigo, un dinámico reformista, quería volver a legitimar la figura del emperador.

 

Los Hojo se abalanzaron sobre él, pero éste supo ganarse de manera muy astuta el apoyo de monjes y monasterios, llevándose consigo además los emblemas imperiales con lo que impedía el nombramiento de algún regente, algo que intentaron hacer los Hojo.

 

Se refugió en las montañas y pudo contar con la ayuda de Kusunoki Masahide, un bushi que pasaría al recuerdo como ejemplo de destreza, lealtad y honor que muchos otros bushi y samuráis seguirían. A pesar de ser derrotados en 1331, Masahige y el príncipe Morinaga consiguieron escapar, Godaigo fue exiliado en 1332; lo que se pensaba había sido una revuelta sofocada, se reavivó con el resurgimiento de un nuevo foco bajo el mando de Masahige y Morinaga, Godaigo regresó del exilio en 1333 y ayudado por la traición de Ashikaga Takauji, general de los Hojo que vio en el apoyo a Godaigo una oportunidad de hacerse grande, consiguió tomar Kamakura.

 

 

Ashikaga Takauji.
Ashikaga Takauji.

EL PERIODO MUROMACHI (1333-1573) Y EL CAMINO A LA UNIFICACIÓN DE MOMOYAMA (1573-1600).

 

 

 La útil ayuda que Ashikaga prestó a Godaigo pronto se tornó en amarga; al no recibir la recompensa esperada Ashikaga se rebeló contra él. Al ser de estirpe Minamoto, Takauji podía erigirse como shogun sin ningún problema, lo que le convertía en un enemigo potencial peligroso, por lo que Godaigo no dudó en abalanzarse sobre su ejercito y exiliarle a Kyushu.

 

A pesar de ello Takauji se rehizo, reclutó hombres y se abalanzó sobre la corte imperial. Godaigo desatendiendo los consejos del leal y experimentado Masahige optó por una batalla en campo abierto en vez de la guerra de guerrillas que prefería su general, que tras ser derrotado en Minatogawa cometió seppuku, pasando de este modo a la historia como un modelo de lealtad.

 

Seppuku.
Seppuku.

 

 

 Takauji se alzó como shogun iniciando la dinastía de los shogunes Ashikaga, nombró un nuevo emperador al margen del legítimo por lo que el país quedó dividido en dos linajes imperiales, el legítimo del norte en Yoshino, y el del sur de los Ashikaga en Kyoto.

 

Finalmente en 1392, y después años de guerra entre los descendientes de ambos linajes, terminaron por sellar la paz gracias esencialmente a la habilidad de uno de los grandes gobernantes de la historia del país y sus dotes diplomáticas, Ashikaga Yoshimitsu. En estos momentos la autoridad del shogun era efectiva y ejercía el control sobre los funcionarios Jitô y Shugô con firmeza.

 

 En el año 1467 y después de una serie de revueltas y rebeliones el país se vio inmerso en una situación de debilitación política del shogunato de la que en gran parte el responsable fue el propio shogun, Ashikaga Yoshimasa, hombre de carácter pusilánime que a pesar de ser un entusiasta de la arte y la cultura sus logros siempre estuvieron a la sombra de los de su abuelo el gran Yoshimitsu.

 

 Yoshimasa se conformaba con dedicarse a sus pasatiempos culturales, era un amante de la ceremonia del té, y ante la incapacidad de someter al estado bajo su mando, el vacio de poder se iba haciendo palpable, por lo que un gran número de bushi aprovecharon la coyuntura para desarrollar una autonomía dentro de sus territorios que no tenía precedentes aunque muy similar al sistema de los grandes clanes del periodo Nara.

 

 Estos grandes señores que se autoproclamarían Daimyo, se nutren de sus propios campesinos para engrosar sus ejércitos dotando a estos de ligeras armaduras y lanzas, lo que les convertía en tropas rápidas y numerosas, son los Ashigaru, que comandados por sus superiores defendían grandes extensiones de terreno de manera eficaz.

 

Este sistema se desarrollo sin parangón durante un largo periodo que sería conocido como Sengoku jidai o periodo de entreguerras, y que abarcaría desde 1463 hasta 1600, en el cual existirían multitud de batallas entre clanes vecinos y de distintas regiones, siempre con la intención de ensanchar los dominios de cada clan. Es paradigmático en este sentido el caso de los clanes Takeda y Uesugi y sus caudillos mas famosos Takeda Shingen y Uesugi Kenshin, que guerrearon durante cincuenta años en las célebres cinco batallas de Kawanakajima, llegando con el tiempo a convertirse en un enfrentamiento casi simbólico en el que coincidían en el mismo sitio prácticamente los mismos hombres en una suerte de ritual bélico.

 

Durante el periodo de entreguerras en el que se sumió el país, la figura del shogun permanecía en Kyoto sin apenas protagonismo, solo era necesario que cualquier gran daimyo tomara la decisión de atacar Kyoto con el fin de derrocar al shogun; todos eran reacios a tal empresa pues en el momento en que descuidasen sus dominios algún clan rival aprovecharía par obtener rédito de ello.

 

Finalmente Imagawa Yoshimoto, un daimyo, se decidió a realizar tal campaña por su estratégico emplazamiento cercano a Kyoto. Pero en el camino se encontró con un escollo en Owari que sorpresivamente y de manera excepcional iba a acabar con sus propósitos dando a la historia un personaje que destacaría como brillante estratega y genio militar, Nobunaga Oda.

 

Nobunaga y sus tropas acabaron con un ejército doce veces menor con las tropas de Yoshimoto que fue decapitado, y tras su éxito un gran número de fieles siguieron a Nobunaga que en el año 1568 derrocó al shogun. Posteriormente y ante levantamientos contra su acción, Oda aplacó todas las rebeliones, revolucionando además el sistema de combate creando grupos organizados de ashigaru arcabuceros que fueron letales en una nueva forma de hacer la guerra. Nobunaga mantuvo buenos contactos con los europeos que fueron llegando a Japón porque principalmente eran estos los que le suministraban las armas de fuego; finalmente fue víctima de las tan habituales conjuras de traición y fue asesinado por uno de sus mas leales servidores, el general Akechi Mitsuhide en 1582.

 

Es en este momento cuando aparece otro importantísimo nombre del momento, Hideyoshi Toyotomi, el segundo de los tres grandes unificadores, general de Nobunaga y vengador de la muerte de éste, del cual por derecho se proclamo heredero de sus dominios por encima de sus descendientes; desde 1585 se preocupó por extender los dominios de Nobunaga así como invadir Shikoku y Kyushu para volver a unificar el país en el 1591. En este mismo año y con el fin de controlar los grandes ejercitos de los daimyo,Hideyosi proclamó el decreto de separación por el cual ningún campesino podría ser guerrero y por tanto portar armas y ningún guerrero podría dedicarse a labores impropias de su rango; es un paso decisivo hacia la época de los samurái.

 

LA ÉPOCA DE LOS SAMURAI EN EL PERIODO EDO ( 1603-1863).

 

 

 Con la muerte de Toyotomi Hideyosi sus dominios cayeron en manos de su hijo de cinco años Hideyori. Este fue el momento oportuno para el tercero de los grandes hombres del momento, Tokugawa Ieyasu. En una nueva guerra interna los leales a Hideyori se enfrentaron a Ieyasu en la que iba a ser la batalla que daría el poder a la dinastía que marcaría los designios del país durante mas de dos siglos y medio. Finalmente y ante un panorama cargado de incertidumbre una nueva traición dio la victoria a Tokugawa en Sekigahara en el año 1600, y como consecuencia de ello y al ser del linaje de los Minamoto, Ieyasu se proclamó de forma legítima shogun comenzando el gran periodo de paz de Edo por ser tal lugar la capital hasta la actualidad (Tokyo).

Tokugawa Ieyasu.
Tokugawa Ieyasu.

 

 

Es a partir de este momento, en el año 1615, cuando termina la era del bushi para dejar paso a la del samurái; se comenzó con la separación social de la clase, diferenciando a los ashigaru como smurái de bajo rango. Los samurái vivían en cuarteles separados físicamente de los campesinos, cambiaron sus armaduras por kimonos y ropas mas acordes a una vida civil, se dedicaban a labores de funcionario llevando un estricto control sobre los beneficios de la tierra, y aunque seguían portando el  daisho, espada larga y corta, rara vez entraban en combate, siendo este más que otra cosa un símbolo de estatus.

 

Como consecuencia de esta nueva organización, el sometimiento de los grandes señores y la ausencia de grandes guerras en las que participar, muchos samuráis quedaron sin señores a los que servir, ronin, lo que supuso una amenaza para el shogunato pues podían ser contratados por cualquier rebelde. Así fue, y en 1614 el derrocado Hideyori reclutó a mas de diez mil de estos ronin en el castillo de Osaka llegando a poner en jaque a Tokugawa el cual finalemte sofocó la revuelta en la llamada “campaña de invierno” y la batalla de Tenoji.

 

En los próximos doscientos años la dinastía Tokugawa gobernaría el país con tranquilidad a excepción de la batalla de Shimabara, que supuso otro escollo que superar en 1637-1638.

 

 Durante este periodo la clase samurái ira perdiendo cada vez más peso en lo que realmente sabía hacer, la guerra, ya que no había donde luchar, por ello muchos samuráis sin señor se dedicaron a perfeccionar su técnica vagando por el país retando a otros samurái, otros ofreciéndose a realizar trabajos de guardaespaldas, y algunos fueron los que optarían por las artes y la literatura o como otros muchos los que dedicarían su vida a la contemplación religiosa. Poco a poco estas circunstancias llevarían de manera ineludible al declive de la clase samurái que en muchas ocasiones tendría que aceptar trabajos impropios de su casta con el fin de subsistir o incluso vender sus espadas símbolo de su alma con tal de tener algo que llevarse a la boca.

 

LA RESTAURACION MEIJI Y LOS SAMURAI.

 

Con la llegado del comodoro Perry y “los barcos negros”, comenzó la caída de la dinastía de los Tokugawa. Fue un periodo de rebeliones en el cual se impusieron los partidarios del emperador Chosu y Tosa. El joven emperador Meiji consiguió derrocar a los Tokugawa. Comenzó por la apertura del país, modernizando de la mano de occidente la nación que había estado fuertemente controlada por el shogunato.

 

Su sistema revolucionario de occidentalización no encajó bien en los ideales de los samurái que eran reacios a cambios tan drásticos de una forma tan drámatica. En este momento surge la figura de Saigo Takamori, conocido como el último de los samuráis, que comandaría una revuelta en la provincia de Satsuma que culminaría con el suicidio de Saigo en 1877 (leer el documento “el último samurai para mas información).

 

El momento mas significativo de la poca importancia que los samuráis tenían en este momento llego en 1876 con el decreto haitorei ,por el cual se prohibía portar el daisho. Se puede decir que para el año 1878, los samuráis habían desaparecido.

 

DE LA RESTAURACIÓN A LA ACTUALIDAD.

 

A pesar de que la época de los samurái como guerreros de élite de un pueblo llegó a su fin en un momento determinado, no se puede afirmar que su legado haya desaparecido.

 

Actualmente tanto en Japón como en el resto del mundo, los valores que hicieron grandes e los samurái siguen latentes en un pueblo que deben mucho a estos hombres que forjaron por medio de su valor, honor y espada los valores de un pueblo.

 

La cultura samurái sigue viva de muchas formas, el código de honor del Bushido y el Hagakure es respetado y aplicado de forma directa por muchas personas y empresas niponas en la actualidad, reflejado en los valores de sacrificio, esfuerzo y lealtad.

 

El legado marcial de los samurai sigue vivo en muchas artes marciales que se practican actualmente en miles de dojo de todo el mundo, su filosofía, su religión su estética… miles de personas aplican a su vida cotidiana el espíritu del samurai, y muchos son también los que siguen la vía del guerreo por medio de la espada y adoran y respetan este bello objeto que al fin y al cabo es “El alma del Samurái”.

 

 

                                                                   Texto de: Antonio Clemente.

                                  

                                                                              23-Mayo-2010.